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EL ENEMIGO PARRILLA, estiloso asador argentino

  • En pleno barrio de Chamberí, un espacio elegante de alma gaucha rendido a las carnes a la brasa.

  • Cortes de distintas razas y procedencias tratadas con criterios contemporáneos.

TEXTO· Raquel Castillo



Desde hace ya unos años Chamberí está de moda. Tampoco es ningún secreto que se está convirtiendo en uno de los barrios más gastronómicos de Madrid, y que concita el interés de nuevos restauradores dispuestos a abrir aquí sus negocios, buscando atraer un público variopinto y cambiante según el momento del día. Un consumidor cosmopolita y disfrutón –eso que ahora se ha dado en llamar foodie- que puede que viva aquí o que tal vez se desplace por motivos de trabajo o simplemente de ocio.

Tiene a su favor que está en el centro, aunque no en el meollo intransitable de la capital, y luce un punto de barrio encantador que no ha perdido el aura señorial de sus (cotizadísimas) casas decimonónicas. En fin, que es sin ninguna duda y en todos los sentidos, una de los mejores zonas de Madrid.


Daniel Codes y Juan Reyes (argentino y colombiano respectivamente) lo saben. No en balde son dos empresarios relacionados con el ámbito turístico e inmobiliario. Viajeros y amantes de la gastronomía tenían en mente montar un restaurante en este barrio, algo que entroncara directamente con el buen producto pero trabajado de una forma sencilla, directa, y con el concepto de los asadores argentinos. La idea estaba clara.


Hace apenas un par de meses han abierto El Enemigo Parrilla, en plena calle Zurbano. El nombre no deja lugar a dudas; de hecho la parrilla es el corazón del restaurante, completamente abierta a las mesas, desde donde se aprecia como el parrillero maneja las carnes, atempera las piezas, alimenta las brasas y juega con las llamas, todo a la vista del público sin que un solo olor, ni un ápice de humo contamine la sala. Un ejercicio de tecnología en las instalaciones.

Parrilla contemporánea

El estilo argentino en las propuestas es evidente, pero tratado desde una óptica contemporánea. Empezando por el propio local, estiloso, en tonos cálidos y una agradable iluminación, con mucha luz natural, donde destacan dos preciosas mesas de madera de una sola pieza traídas del continente americano, las antiguas columnas de hierro, la barra alta pegada a la parrilla para comer más informalmente, la mantelerías hasta los pies y las cómodas sillas. Desde luego un acierto de interiorismo.



La carta, lógicamente, se rinde a las elaboraciones a la brasa. Todo o casi todo pasa por este sistema ancestral de cocinar, hasta la mantequilla (ahumada) que ponen con el aperitivo y los chipanes de queso y mandioca.


Desde luego se lleva la cocina de las brasas, aunque en El Enemigo el concepto sea argentino, con esa típica parrilla acanalada en uve (en las vascas son varillas) que permite recoger los jugos en el canal, sin que caiga sobre el fuego. Sin embargo no todo el producto es del otro lado del charco. Sí lo son el chorizo y la morcilla criolla, las magníficas mollejas, crujientes y doradas, y ciertos cortes de carne, made in Argentina.



Conviene probar las típicas empanadillas, grandes y jugosas, que rellenan de carne cortada a cuchillo, y alguna de las propuestas del apartado dedicado a las verduras a la brasa, ya sea el tomate rosa, la cebolla (dulce, muy recomendable), el puerro (buena opción ahora que es temporada), las alcachofas, o el boniato al rescoldo; platos que van cambiando según la estación.


Argentina versus el mundo

El punto fuerte de la carta son las carnes, que se pueden acompañar de algunas ensaladas (tomates, hojas verdes, rúcula) y patatas, gratinadas o en puré. Argentina, Australia, USA, Canadá, Alemania y Holanda son proveedores habituales, a los que se une la reputada chuleta de vaca rubia gallega. De cada país de procedencia se trabaja una raza vacuna y un corte: el ojo de bife y el bife de chorizo de Angus argentino, la tira y entraña de Black Angus australiano, el T-Bone de Omaha (EEUU), el solomillo de vaca Frisona o el entrecot Premium, centroeuropeos, cortes que llegan a la mesa con un buen punto de parrilla. Entre nuestros preferidos, sin duda, el tierno y sabroso ojo de bife.



Con los postres, dulces para el gusto de la mayoría –volcán de chocolate, flan de mascarpone con dulce de leche– que ponen un agradable punto y final.


En la bodega, como no podía ser de otra forma, predominio de vinos argentinos. Lo mejor es dejarse aconsejar por el jefe de sala.


EL ENEMIGO PARRILLA

Zurbano, 43. Madrid.

Tel.: 91.287.18.59

Precio medio: 50-60 €

www.elenemigo.es

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