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MASAVEU BODEGAS presenta su albariño de guarda LA FILLABOA 1898 2016 en Madrid

La Fillaboa 1898 2016 es un vino de guarda y larga crianza sobre lías en depósito de acero inoxidable que mantiene la elegancia de los grandes vinos blancos, y cuya primera saca salió al mercado a finales del año pasado con 6.636 botellas.


  • La Fillaboa 1898 nació como marca hace ya seis años, con la añada 2010, y sólo sale al mercado cuando la añada y la cosecha son excepcionales, caso de esta segunda edición 2016.

  • La presentación en Madrid de la segunda edición de este blanco premium de Fillaboa ("la hija buena"), la emblemática bodega de la Denominación de Origen Rías Baixas, contó con la presencia de su enóloga, Isabel Salgado, del director general del grupo bodeguero, José Masaveu.



Los asistentes al evento además tuvimos el regalo enológico de catar las últimas añadas de los otros dos grandes albariños de la bodega gallega, Fillaboa 2022 y Fillaboa Selección Finca Monte Alto 2020. Tras la cata, finalmente, además tuvimos la posibilidad de disfrutar de las evidentes cualidades gastronómicas de estos vinos, que maridaron el almuerzo oficiado por el restaurante Alabaster, buque insignia en Madrid de Galicia, con su reconocida cocina de producto gallego y maneras vanguardistas.



Así, tras la introducción de Teresa Muñoz Velasco, directora de comunicación de Masaveu Bodegas, la directora técnica y. enóloga de Bodega Fillaboa desde hace ya unos lustros, Isabel Salgado, nos introdujo en la magia de sus vinos en una cata. en la que ofreció los detalles más significativos de La Fillaboa 1898 –protagonista de la presentación–, así como de las nuevas añadas de sus prestigiosos y reconocidos albariños.


De noble cuna

Fillaboa es un pazo histórico cuya finca ha permanecido indivisible a lo largo de los siglos, siendo una de las fincas más grandes, bellas y antiguas de Galicia; y la única que por sus especiales características pertenece a Grandes Pagos de España. Tras los 1.600 metros del grueso muro de piedra que protege la propiedad, se esconden 50 hectáreas de uva albariño, la bodega de elaboración y un espectacular pazo señorial reconstruido.



Sus viñedos de albariño plantados en laderas ondulantes conforman un terroir de canto rodado y aluvión (el afamado 'sábrego' típico de la región), que determina la personalidad de unos suelos de carácter ácido que consecuentemente se trasladan a la tipicidad propia de estos albariños.



El clima lluvioso, la influencia evidente del Atlántico de su situación (entre los ríos Tea y Miño), frente a Portugal –con el que comparte frontera natural–, apenas a una treintena de kilómetros de Vigo, las suaves temperaturas por la cercanía del mar, hacen de Fillaboa un lugar privilegiado para el cultivo de la uva autóctona albariño, tan apreciada y anhelada por tantos nuevos proyectos, como lo demuestran las importantes inversiones bodegueras sobre la zona en los últimos años.


La Fillaboa 1898 2016

El nombre de La Fillaboa 1898 es un homenaje a la historia, ya que en ese año uno de los primeros albariños, bajo el nombre "Vino del Condado de la Fillaboa" cruzó el océano Atlántico a bordo de un velero rumbo a Cuba. Con el vino La Fillaboa 1898 la Bodega Fillaboa quiere conmemorar ese viaje centenario.



Una conmemoración y un gusto por el valor añadido que otorgan el poso cultural e histórico, que el grupo Masaveu Bodegas hace suyo y casi podríamos decir que convierte en idea fija, en un empeño cercano a la obsesión. Y así lo pusieron de manifiesto con una sorpresiva y simpática puesta en escena, a modo de entreacto teatralizado, en el propio almuerzo, donde un desorientado y algo confuso marinero gallego del siglo XIX apareció en el comedor con este cofre del tesoro –tesoro vinícola– cuyo destino era precisamente la isla de Cuba (muy buen y original detalle del equipo de comunicación: Teresa Muñoz, siempre perfectamente escoltada por Vivian Melgarejo y por el equipo de One Comunicación, en este caso Estela García y el propio César Molina, director de la agencia).



Pero además de estos siempre atractivos aspectos complementarios, aún más, nos atrevemos a decir que La Fillaboa 1898, la 'Filla' (hija) 'boa' (buena) es un homenaje explícito, subrayado, corregido y aumentado, de una forma de elaborar y vinificar durante ya décadas por Isabel Salgado. Y nos atrevemos a afirmar que el tiempo le ha dado la razón absoluta en su planteamiento para elaborar grandes vinos blancos; una tendencia que afortunadamente podemos constatar con la mayor presencia de referencias día a día en el panorama vitivinícola nacional; de norte a sur y de este a oeste.



Durante la cata de presentación y a lo largo del propio almuerzo, tanto Isabel Salgado como el propio José Masaveu, nos fueron desvelando algunas de las claves del éxito y el reconocido prestigio de sus albariños. Un día más para el aprendizaje; por ejemplo sobre las levaduras autóctonas de la propia finca (una iniciativa que se remonta en la bodega al año 2005), mimadas e incluso patentadas, con las que elaboran estos vinos. Isabel Salgado reconocía la mayor dificultad de elaborar el vino con esta premisa fermentativa, frente a otras opciones comerciales; pero el beneficio, tipicidad, identidad y personalidad enológica que aporta a sus vinos es innegable.... además de convertirlos en únicos. Como se comentó en el almuerzo, un auténtico "valor añadido".

Otro aspecto fundamental en su elaboración es la crianza sobre lías finas –algo que ya se viene haciendo en la bodega desde el año 2000–. De hecho, esta técnica enológica se aplica a las tres referencias de Fillaboa. En el caso de La Fillaboa 1898 2016 las lías se renuevan en en depósito a los 6 años, ya que ha quedado sobradamente demostrada su capacidad de mejorar y alargar la vida del vino en el tiempo (por acción de los polisacáridos, las manoproteínas... de las levaduras muertas, es decir las lías, que protegen al vino del oxígeno y la oxidación).



En definitiva, una cuestión técnica y científica que acaba plasmándose en ese maravilloso "juego" del "prueba y error" de los grandes hacedores de vinos, de bodegueros y enólogos, en este caso de Isabel Salgado como máxima responsable técnica de Fillaboa, que también se encuentra en la gestación de La Fillaboa 1898. En su primera edición, la de la añada 2010, se efectuaron 4 sacas, mientras que en esta edición de la añada 2016 sólo se van a realizar 2 sacas, preservando así la calidad y exclusividad del vino. Como comentó Isabel Salgado durante la presentación "en los próximos años realizaremos una segunda saca con 6.600 botellas manteniendo la crianza sobre lías en su embotellado. La escasez y el prestigio de este vino provocan que se agote antes de que salga la siguiente añada al mercado".


La primera saca de la añada 2016 de este gran vino blanco de guarda (6.636 botellas) salió al mercado a finales del año pasado. Esta añada, calificada de Excelente por el Consejo Regulador de la D.O. Rías Baixas, es considerada una de las mejores cosechas de la historia de Bodega Fillaboa por sus inmejorables condiciones de maduración y estado sanitario.


Y como apuntó José Masaveu, presidente de Masaveu Bodegas, "La Fillaboa 1898 es uno de los albariño más reconocidos y mejor valorados por los críticos, del que nos sentimos especialmente orgullosos". Esta añada 2016 ya ha recibido por el momento 95 puntos por Tim Atkin en su Rías Baixas Special Report y por la Guía ABC 2023. La añada anterior, la 2010, obtuvo, entre otros reconocimientos, el Best in Show en Decanter 2019 con 97 puntos, 97 también en Guía Peñín 2020, 96 en la Guía Gourmet 2021, 93 en James Suckling y 91 en Wine Advocate (Luis Gutiérrez), además de ganar el premio al Mejor Vino Blanco Sin Barrica de la AEPEV en 2020, así como el premio Medalla Gran Diamante en el Concurso Internacional Vino y Mujer 2020 o el Gran Albariño de Oro en los premios Albariños al Mundo organizados por la Unión Española de Catadores.

La Fillaboa 1898 2016 en Restaurante Alabaster

A Revista Restauradores volvió a vencernos y convencernos durante la cata y el posterior almuerzo, ya que a todas las virtudes, las contadas y escuchadas, por unos y de otros, añadimos las experimentadas en primera persona, como es su carácter gastronómico. Si nos ponemos en plan digital, que es lo que impera hoy día, podríamos iniciar la crónica diciendo que La Fillaboa 1898 2016 es un albariño para inventar de una vez por todas el emoticono de la copa de gran vino blanco –y de guarda, para más señas–.



Como confirmamos en la presentación de Masaveu Bodegas en el Restaurante Alabaster de Madrid, La Fillaboa 18982016 para ser más precisos– es un vino que enamora desde el momento de ver cómo se sirve en la copa, con su bonito color amarillo pajizo, con algún destello dorado, brillante, limpio, con esas lágrimas que caen por la pared del cristal, denotando y antecediendo su untuosidad, corpulencia y paso sedoso en la boca, así como una vitalidad juvenil que nos sorprende y que el vino mantiene pese a su longevidad.



Pero cuando ya nos hace felices es al probarlo. Con gran expresividad y complejidad, nos abre una paleta de sensaciones enriquecida según pasa tiempo en la copa, según transcurre el almuerzo, y según va templando la temperatura de su servicio. Entre nuestras primeras pinceladas sensoriales nos atrae la de ser un vino vinoso, que realmente sabe a vino y que hace honor a la uva albariño y a su terroir gallego de procedencia; la base perfecta sobre la que empezar a disponer detalles y distinción.


Aromas de fruta blanca y de hueso muy madura, incluso escarchada, marcan un lienzo sobre el que se van colocando armónicamente matices tostados, recuerdos de obrador, panadería, levaduras, frutos secos, incluso tonos especiados, notas salinas...

Y una vez que entra por nuestra boca llega el momento definitivo de celebrar. Amable de entrada, es amplio, graso, glicérico, acaricia el paladar, es ancho, llena toda la cavidad oral y subraya las sensaciones percibidas en la nariz. Es sedoso, pero con corpulencia, con contrapuntos de elegante amargor, quizá como de almendra amarga y ecos de paja húmeda, con una acidez magnífica que equilibra y refresca todo el recorrido sensorial, largo en el postgusto y definitivamente persistente. Nos da la impresión de que es un vino que puede tener muuuuchos años de vida, desde este momento en adelante. Lo dicho, un vino listo para beber y/o para guardar y/o regalar (según conveniencia de cada cual).

Menú maridado en Alabaster

Como decíamos, La Fillaboa 1898 2016 nos sedujo ya de entrada en la cata guiada por Isabel Salgado; y nos enamoró definitivamente en el almuerzo, cuando tuvo tiempo de expresarse con mayor profundidad, en compañía de las deliciosas viandas gallegas preparadas en el restaurante Alabaster.



Para empezar, Tosta de sardina ahumada con queso Arzúa, Zamburiña curada en agua de mar y caldo de pimientos verdes, Navaja a la brasa con vinagreta de algas y Erizo de mar gratinado, fueron acompañados con Fillaboa 2022. El albariño joven de la bodega, recién embotellado como el que dice, puso en valor el comportamiento de sus viñedos de procedencia en esta dura añada y cosecha de 2022. Pese al calor y la sequía –que de hecho ha producido muchas bajas entre las cepas jóvenes de albariño en Rías Baixas–, en Fillaboa sus vides y viñas han resultado portadoras de buenas noticias y de una grata sorpresa por la calidad de sus uvas.



Así, Fillaboa 2022 alcanzó un grado óptimo de 12,5% y una acidez pronunciada pese al calor; gracias la resistencia de unas plantas –que tienen ya más de 30 años en su pago– de las 8 parcelas que proveen la materia prima para su coupage, el sistema de conducción a una altura considerable del suelo (1,20 m para las viñas en espaldera y 1,80 m en sus emparrados). Es decir, que durante la temporada, las viñas han sabido autorregularse naturalmente para ofrecer esta alegría en forma de parámetros analíticos y enológicos. El resto lo ha hecho una forma de vinificar que, como comentábamos antes, está protagonizada por las levaduras autóctonas de la propia finca y la crianza en depósito de acero inoxidable durante 4 meses en su caso.



El más joven de los tres vinos de albariño que elabora la bodega –una producción aproximada de unas 170.000-185.000 botellas–, exhibió esa magnífica acidez que marca su personalidad fresca y atlántica, con aromas de fruta blanca y de hueso en sazón, tendiendo a madura, melocotón, albaricoque, gratos y frescos tonos herbáceos como de prado mojado, sutiles matices de flor blanca, azahar, recuerdos de fruta tropical, cítricos y miel, y la característica elegancia de sus apuntes salinos e incluso minerales.



En el segundo turno de bocados, ya metidos en faena, degustamos y disfrutamos del Parpadelle de tinta salteados con guiso de choco (que fue el plato con el que retornamos al motivo del almuerzo, es decir, a La Fillaboa 1898 2016 y su presentación), antecedido por Puerro a la brasa con papada ibérica y emulsión de piñones y Merluza de pincho al vapor y pil-pil de lima-limón, que fueron acompañados en este caso de Fillaboa Selección Finca Monte Alto 2020, el extraordinario vino de pago de una sola parcela –Monte Alto, situada en un excepcional emplazamiento, un meandro del Miño a 150 m sobre el nivel del mar, y cuyas uvas ahora comparte también con La Fillaboa 1898– que tiene un carácter especial y singular.



Fillaboa Selección Finca Monte Alto 2020 empezó a elaborarse en el año 2000 y desde entonces mantiene también esa forma de exquisita vinificación de la Bodega Fillaboa, con una crianza sobre lías finas de 2 años –decisión tomada en 2019, ya que hasta entonces la crianza era de 1 año– en depósito de acero inoxidable. De este modo, este blanco de finca, albariño de selección y de alta expresión, gana en volumen, se afina, aportando cualidades como la suavidad y complejidad en su paso por boca, con ese delicado y aún juvenil color amarillo pajizo, que refleja tonalidades verdosas y brillantes.



En la nariz despliega una alta intensidad aromática, en un conjunto complejo en el que van disponiéndose sucesivamente nítidos recuerdos de fruta muy madura, que van dando paso a sensaciones tostadas y de crianza muy elegantes, notas de panadería, brioche, frutos secos, incluso tabaco de pipa. En boca demuestra estructura y equilibrio , manteniendo la frescura con una acidez muy bien integrada, y desplegando un paso por boca untuoso y suave, graso y ancho, que finaliza con un largo postgusto y aromas de fruta madura por vía retronasal. en definitiva, un vino complejo y redondo, sabor al tiempo con cuerpo y potencia.



El broche final al postre, Souflé de Merengue con núcleo líquido de limón, fue la sidra de hielo Valverán 20 Manzanas 2020; no podía ser de otra manera, tratándose de Masaveu Bodegas; y más aún con la presencia de su creador, el propio director general del grupo bodeguero, José Masaveu.



Así que, gracias y enhorabuena

Gracias y enhorabuena, por supuesto, a Fillaboa y a Masaveu Bodegas por este auténtico y escaso tesoro en forma de gran vino blanco, gran albariño de la D.O. Rías Baixas.



La espera de seis años para disfrutar de la segunda edición –la añada 2016– de La Fillaboa 1898 ha merecido la pena. Brindamos con y por esta excelente "buena hija" de la generosa "hija buena".

BODEGA FILLABOA

Lugar de Fillaboa

36458 Salvaterra de Miño (Pontevedra)

Tel: +34 986 658 132










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